¿Cómo se siente bucear por primera vez?

Estudiamos la parte teórica en casa, hicimos exámenes y nos fuimos directo a la alberca para armar nuestro equipo de buceo por primera vez. Repasamos protocolos de seguridad y practicamos situaciones básicas.

Un sábado fuimos al muelle y subimos a la embarcación para salir desde la laguna Nichupté, pasando por un canal que conecta al mar, por debajo del puente Calinda. Mientras navegábamos a nuestro destino, repasamos el plan de buceo y nos contaban sobre las especies marinas que usualmente se pueden ver en ese sitio.

El descenso

Al llegar al sitio, apagaron motores, hicimos chequeo de seguridad y… ¡al agua!

Estaba sumergido con todo mi equipo. La sensación de no sentir el peso de tu cuerpo y seguir respirando debajo del agua mientras volteas a ver a todos lados… como niño chiquito explorando todo.

Una de las ventajas de aprender a bucear en el Caribe es que no te tienes que preocupar por la claridad del agua. La visibilidad es increíble: puedes ver lo hermoso que es ese mundo. Me acerqué con cuidado a los corales y pude ver toda la vida que tenían: peces y moluscos pequeños. Los colores y texturas eran increíbles.

Un mundo de color y vida

La instructora nos había enseñado las señas básicas para comunicarnos con las manos, incluyendo señas para cada especie de fauna marina.

Vimos peces pequeños con colores increíbles como el pez rayado azul, el pez ángel y las barracudas. Cada vez veíamos peces un poco más grandes. También observamos especies completamente diferentes como mantarrayas y morenas.

Estando a 15 metros de profundidad me di cuenta de lo increíble que es la vida marina: todas las especies coexistiendo en un hábitat casi desconocido para el ser humano. Nos permitían estar ahí, nos miraban de manera curiosa.

Claro que antes nos platicaron acerca de los mitos más comunes. Por ejemplo: las morenas casi siempre tienen cara de enojadas con la boca abierta, pero realmente actúan de esa manera para que no las molestemos.

El encuentro inesperado

Estaba demasiado entretenido explorando cuando la instructora nos marcó una pausa para verificar nuestros niveles de aire. Bajé la mirada a mi consola y todo estaba bien. Cuando volví hacia el frente, vi que me estaban haciendo indicaciones insistentes de que algo estaba atrás de mí.

En una fracción de segundo pasaron las tres películas de Tiburón en mi mente. Me giré hacia atrás y algo grande pasó por centímetros encima de mí, casi tocando mi cabeza… era una enorme tortuga. Por suerte el neopreno era rentado, jajaja.

Era una tortuga caguama de casi un metro. Tratamos de seguirle el paso, pero la tortuga era más veloz y siguió con tranquilidad hasta perderse en las tonalidades de azul del mar Caribe.

Estamos acostumbrados a ver estas especies en documentales, películas o, tristemente, en cautiverio. Pero aquí abajo, en vivo y a todo color, es un espectáculo increíble.

De regreso a la superficie

De regreso a la marina en la embarcación, me quedé pensando en todo lo que había estado bajo el agua. Tuve la experiencia de descubrir un mundo nuevo: el mundo submarino. ¡Me encantó! Desde ese entonces regreso cada vez que puedo.

Próximamente tendremos un videopodcast en nuestra sección #debuzosypilotos donde platicaremos acerca de los mejores lugares de buceo para principiantes. ¡Cuéntanos qué te gustaría saber acerca del buceo recreativo!

Para ti que ya buceaste por primera vez, cuéntanos cuál fue tu experiencia.

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